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Body Mind Centering: El cuerpo Fluido
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por Silvia Mamana |
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«Así como diferentes cuerdas de un instrumento registran diferentes
vibraciones, lo mismo ocurre con los diferentes tejidos del cuerpo»
Bonnie Bainbridge Cohen, 1991
En nuestra búsqueda de conocimiento a través del cuerpo en movimiento, generalmente tomamos como referencia al sistema óseo o al sistema muscular, que nos permiten clarificar apoyos, posturas y diferencias en el tono muscular.
La posibilidad de acceder a la percepción consciente de otros sistemas corporales nos permite ampliar la conciencia corporal. Uno de los aspectos fundamentales de Body-Mind Centering (BMC), el método de anatomía vivencial desarrollado por Bonnie Bainbridge Cohen, se basa precisamente en la focalización activa de los distintos tejidos del cuerpo y la iniciación del movimiento desde ellos.
En 35 años de estudio e investigación, Cohen y su equipo han elaborado «mapas» para la exploración de los sistemas corporales: huesos, músculos, fascias y ligamentos, órganos, piel, fluidos, estructuras celulares y sub-celulares, sistema nervioso, órganos de los sentidos, y los patrones motores que componen nuestro repertorio de movimiento (repertorio que incluye los Patrones Neurológicos Básicos, los reflejos, las reacciones de enderezamiento y las respuestas de equilibrio). A pesar de que esta exploración es abierta y absolutamente personal, desde BMC se han desarrollado principios para acceder a los mismos y utilizarlos como herramienta, tanto en una clase grupal como en una sesión individual. El enfoque en ambos casos no esta puesto en los aspectos terapéuticos del proceso sino en el aprendizaje. De este modo, no somos terapeutas sino educadores, facilitadores de un proceso de experiencia corporal y descubrimiento que realiza el propio alumno.
Los fluidos son el sistema de transportación que tiene el cuerpo. Podríamos decir que todos ellos son básicamente un solo fluido (formado esencialmente por agua) que se transforma, cambiando sus propiedades y características a medida que pasa a través de diferentes membranas, canales y circuitos.
Todos los procesos corporales de intercambio metabólico se realizan en un medio acuoso. El agua (60% del peso corporal) es el componente más abundante en el organismo humano. Los distintos tejidos tienen proporciones que van de un 85% para la sangre a un 22% para los huesos.
Los líquidos considerados como sistema se relacionan con los estados de «fluidez» o «rigidez» del movimiento y de la mente, con el equilibrio entre la tensión y la relajación, entre el descanso y la actividad. Son símbolo de acción, presencia y transformación.
En BMC se identifican 9 tipos de fluidos principales: sangre, líquidos cefaloraquídeo y sinovial, linfa, fluidos celular, intercelular y transicional, fascias y tejido adiposo. Cada uno de ellos posee características propias (1): |
1-
Sangre:
Circula
por un circuito cerrado de vasos que tiene como centro al
corazón. Tiene una fuerte conexión con la tierra
y se manifiesta a través del movimiento con dos características
diferentes, pero complementarias:
a- El flujo arterial, desde el corazón hacia
las células, se expresa como un pulso rítmico.
b- El flujo venoso de retorno de las células
al corazón, se expresa como un ritmo ondulante, similar
al de las olas del mar.
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2-
Líquido cefalorraquídeo (LCR):
Es producido
en el Sistema Nervioso Central y funciona como sistema de
limpieza y de amortiguación de golpes del mismo. Tiene
un ritmo lento (de 5 a 12 ciclos por minuto). Recorre el cerebro,
la médula espinal, y se expande a través de
los nervios espinales hacia todas las células del cuerpo
por medio de las fascias. El LCR se expresa en movimiento
como una sensación de espacialidad y suspensión
entre el cielo y la tierra.
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3-
Líquido sinovial:
Es el fluido
producido por la capa interna de las cápsulas articulares
(sinovia) y sirve de lubricación para el movimiento
de las articulaciones. Está relacionado con el espacio
indefinido y se expresa como flujo libre, multidireccional
e ininterrumpido de movimiento.
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4-
Linfa:
A diferencia
del sistema circulatorio, la linfa tiene un recorrido unidireccional
de retorno hacia el centro. Desde los espacios intercelulares
fluye a través de los vasos linfáticos hacia
las venas subclavias, que vuelcan su contenido en el corazón
(el 10% del líquido que sale del corazón a través
de las arterias retorna al mismo en forma de linfa). Está
relacionada con el espacio definido y se expresa en movimiento
como foco directo y sostenido.
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5-
Fluido intercelular:
Es un fluido
viscoso que llena el espacio entre las células. Constituye
el 20% del peso corporal. Tiene relación con el líquido
que llena los espacios entre las fibras musculares, y entre
los órganos (líquido periorgánico). Se
expresa como flujo contenido.
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6-
Fluido celular:
Es el contenido
de las células. Forma el 40% de peso del cuerpo y sustenta
todos los procesos vitales. Se expresa en movimiento a través
de un flujo neutro de constante presencia.
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7-
Fluido transicional:
Es
el líquido que pasa a través de las membranas
celulares. Establece los senderos del flujo y sustenta la
iniciación del movimiento de todos los tejidos y partes
del cuerpo en el espacio.
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8-
Fascia:
Es
un fluido semiviscoso que conecta a todos los tejidos corporales.
Se expresa como continuidad viscosa, y como sensación
de conexión.
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9-
Grasa:
Es
el sistema de aislación y almacenamiento de energía
del cuerpo. Su expresión en movimiento se relaciona
con una sensación de fluidez densa y suave poder.
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El objetivo de la descripción anterior es clarificar las cualidades y calidades de movimiento de los distintos fluidos. En lo cotidiano estos se expresan a través de infinidad de combinaciones entre ellos que dan sustento a la expresión externa de la mente y a los movimientos del cuerpo en el espacio. Si observamos con atención, podemos registrar nuestras preferencias: nos expresamos habitualmente a través de alguno o algunos de ellos, mientras otros permanecen en la sombra. La gama expresiva de los fluidos, que va desde la expresión en movimiento de la sangre a la expresión en movimiento de su opuesto, el LCR, determina nuestro estilo personal.
Si se produce una inhibici ón en alguno de estos sistemas, aparecen desequilibrios que pueden expresarse como colapso, pasividad, ansiedad, tensión, agresividad o miedo. La exploración consciente de los fluidos nos permite lograr un equilibrio entre ellos, y como consecuencia ampliar nuestra capacidad de expresión, nuestra libertad y nuestra conciencia
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Notas:
1. Esta investigación se basa en el enfoque de la fisiología tradicional combinada con estudios fisiológicos no tradicionales, como los realizados por el Dr. John Upledger para su método «Craniosacral Therapy», y la teoría propuesta por Deane Juhan en su libro Job's Body, además de los resultados de las investigaciones realizadas en la School for Body-Mind Centering.
Referencias
B. B. Cohen, Sensing,Feeling and Action
B. B. Cohen, Fluid System Guide |
© Silvia Mamana, publicado en revista Kiné nº 45, diciembre 2000 |
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