Durante el proceso de metabolismo celular, las células vuelcan en la sangre sustancias (gaseosas o líquidas) que no les sirven para que sean eliminadas a través de distintos órganos: las glándulas sudoríparas, los pulmones, por donde se elimina el anhídrido carbónico, y el sistema urinario, por donde se expulsan al exterior líquidos que contienen elementos nocivos para el organismo.
Los órganos urinarios pueden dividirse en dos grupos:
• Organos uropoyéticos: (excretores de orina) riñones.
• Vías urinarias: (conductores de orina) uréter, vejiga y uretra. Los riñones filtran la sangre, eliminando toxinas, minerales, sales agua y nitrógeno y vuelcan la orina en los uréteres (ductos que corren paralelos al psoas), que la conducen a la vejiga, un saco muscular que tiene la función de almacenarla y eliminarla. La uretra es el conducto membranoso por donde se elimina la orina que se acumula en la vejiga.
Los riñones se encargan de liberar al organismo de residuos metabólicos disueltos en la sangre y también de regular el metabolismo hidromineral. Están separados del resto de los órganos abdominales, que se encuentran dentro del peritoneo. El riñón derecho está ubicado más abajo que el izquierdo debido al espacio que ocupa el hígado. Los bordes inferiores a su vez son desplazados hacia fuera por los músculos psoas mayores. Se encuentran ubicados a los costados de la columna vertebral, parcialmente protegidos por las dos últimas costillas, y llegan a unos 3 cm. de las crestas ilíacas
En integración psicofísica, los riñones, como órganos de filtración, nos conectan con nuestra energía básica, con un estado de fluidez, de alerta y de equilibrio. La vejiga, órgano de almacenamiento con funciones de liberación / retención de su contenido, puede asociarse con sensaciones de soporte, contención y direccionalidad. La compresión en la zona lumbar puede estar reflejando la incapacidad que tenemos para nutrirnos y mantener nuestro equilibrio interno en relación con las presiones que nos impone la vida cotidiana.
Riñones y postura
En Body-Mind Centering® prestamos mucha importancia al soporte que los órganos dan a la postura. Los riñones están directamente relacionados con el movimiento y la alineación de las rodillas. A su vez, éstos forman, junto a la vejiga, una estructura triangular (conectada por los uréteres) que sustenta la posición y el movimiento de la zona lumbar y de la pelvis. Si los riñones rotan hacia delante o se colapsan hacia atrás, producen debilidad en la cintura; si se ubican hacia el centro del cuerpo, disminuyen el ancho de la misma. Hay una tendencia a que uno de ellos sea más fuerte y excesivamente activo, y el otro débil y con menor actividad. El eje riñones / vejiga sustenta también el movimiento de extensión lateral de la columna lumbar en el patrón homolateral.
Estamos acostumbrados a pensar que el único soporte del cuerpo lo realiza el sistema músculo-esquelético, con los demás sistemas (órganos, glándulas, etc.) como un simple “relleno”, y que la mayor o menor tensión de la musculatura afecta a la estructura e incluso, en casos extremos, al funcionamiento de los órganos. En BMC consideramos al cuerpo como una unidad, con todos los sistemas participando tanto en la regulación y homeostasis del organismo como en la alineación postural.
Si invertimos la mirada tradicional, podemos suponer que unos órganos fuertes y vitales son un soporte interno importante tanto para la postura como para el movimiento. De hecho, cada uno de ellos posee un “esqueleto” interno propio que cumple en relación al órgano las mismas funciones que el sistema óseo cumple en el cuerpo. Como mencionamos en un artículo anterior(1), los órganos dan soporte específico a distintas partes de la estructura corporal, a huesos, articulaciones o músculos determinados.
En el caso de la relación entre los riñones, la cintura y las rodillas, si los primeros no ofrecen soporte interno a la zona lumbar, ésta tendrá la tendencia a colapsar (un aumento de la lordosis) o hiperextenderse (disminución de la lordosis). En ambos casos la pelvis no se encuentra en condiciones óptimas para transferir el peso del cuerpo a las piernas, lo que puede traer como consecuencia una sobrecarga en las rodillas, que deberán compensar la falta de alineación de la cintura pélvica.
En este caso, adem ás de disminuir el acortamiento y/o el excesivo tono de la musculatura lumbar, o de buscar el fortalecimiento de la faja abdominal, podemos trabajar directamente a través del contacto manual para liberar el movimiento de los riñones y devolverles su función de sostén central del cuerpo. Asimismo, buscar la relación triangular entre riñones y vejiga puede ser de utilidad para realinear la posición de la pelvis.
Algunos de los recursos que utilizamos para activar el sostén interno son:
- Visualizar(2) los órganos y la relación entre ellos.
- Llevar hacia ellos la respiración, especialmente en el caso de zonas comprimidas o carentes de energía.
- Utilizar sonido localizado (vocalización) desde o hacia los órganos, para regular su tono y liberarlos de las estructuras circundantes.
- Dar presión y peso a través del órgano para estimular su movimiento y su función de soporte interno.
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